martes, 25 de junio de 2013

La figura del entrenador en partido

Saludos amantes de la canasta,
hoy: ¿que tengo que hacer en un partido?


Artículo propio no publicado (hasta la fecha) sobre que debería hacer un entrenador en un partido de baloncesto de formación.

El entrenador en el partido es el punto de referencia para el equipo, el punto de referencia para los padres de los jugadores de su equipo y el gran modelo en el que todos se fijarán. Si pierdes los papeles con tu equipo, con el árbitro o con quien sea, todos los verán y opinarán.
Antes de empezar el partido, el entrenador debe consciencia al equipo del evento, motivarlo y ponerlo en marcha. Si el trabajo es bueno, a los 2 o 3 partidos, el equipo ya sabe cómo debe calentar y qué ejercicios debe hacer, lo único que hace el entrenador entonces es marcar los tiempos y animar o corregir al equipo durante la ejecución de estos (y así poder estar pendiente de otras cosas como las salidas, las estrategias, tácticas, el árbitro, el acta, etc).
Al empezar el partido el entrenador vuelve a ser el punto de mira, un apretón de manos al otro entrenador muestra respeto hacia él.
Durante el partido, los entrenadores nos movemos por instinto, instinto y sensaciones. Cuando estamos viendo una mala dinámica en la pista es necesario (si podemos y lo vemos oportuno: instinto) para el partido con un tiempo muerto.

Un famoso entrenador decía que a un jugador en concreto las broncas se dan en privado y los halagos en público, al grupo, lo mismo, broncas en privado y halagos en público. Pues bien, no estoy de acuerdo, se me grabaron las palabras y siempre las debato...mi opinión es: broncas o halagos al grupo (hablando de refuerzo positivo o refuerzo negativo) en público si es necesario y en privado más de lo mismo. Cuando la bronca o el halago va a un jugador en concreto pienso lo mismo, halago público y bronca privada. ¿Y mis razones? un tiempo muerto con una buena bronca de esas que las oye todo el pabellón puede sacar del equipo el genio que necesito. (la buena bronca la defino como un discurso en voz muy alta resaltando lo que se está haciendo mal, sin faltar a nadie y acabando con un mensaje esperanzador sobre cómo resolver la situación, además de mostrar la confianza en que se puede cambiar esa situación). El halago no es lo mismo, un halago, yo no suelo hacerlo en público para que se entere todo el mundo, lo que sí, durante una buena acción colectiva de ataque o de defensa.

Encuadrando el tema del que hablamos, el entrenador como primer punto, deberá saber ser modelo de todos, como segundo punto, deberá saber cuándo parar un partido y como tercer punto deberá dar las broncas o los halagos cuando sea necesario.
Falta algo fundamental en el trabajo del entrenador: el aspecto técnico y táctico. El entrenador debe saber qué instrucciones son más necesarias de dar y cuáles no es el momento. Empezar a decir todo lo que está mal y todo lo que está bien durante el partido, en el banquillo, en los tiempos muertos, entre cuartos, etc. es inundar a los niños de instrucciones que luego no van a cumplir. Es mejor centrarse en algunas menos pero más importantes. (por ejemplo, recordar en cada cuarto que deben ir al rebote no es recomendable). Hay que saber que no tenemos mucho tiempo para todo eso. El gran Neven Spahija decía que en cada tiempo muerto sólo les decía una idea a sus jugadores, algo que yo siempre intento hacer, aunque con poco éxito, es muy complicado.
Por último las salidas, un trabajo previo al partido (si todo va bien: el tema de avisar con tiempo si no se viene es fundamental). Hay que mirar que haya compensación entre cuartos, jugadores que se entiendan juntos, altura compensada, calidad compensada, etc. No es tarea fácil y puede decidir un partido. Además tenemos el último cuarto, en el que podemos hacer cambios, ese será otro factor.

Después de esta aglomeración de ideas no se si muy bien ordenadas, hay que tener clara una cosa, hacerlo todo siguiendo una línea filosófica, la propia, sin traicionarse y sin dejar que los nervios ni los factores externos en momentos cruciales te traicionen.

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